Conservación de leche materna (guía práctica basada en estándares internacionales)

Cómo, cuándo y dónde

Puericultora - Karina Negrin

2/20/20263 min read

An open refrigerator with food inside of it
An open refrigerator with food inside of it

Cuando extraés leche materna, la forma en que la guardás hace la diferencia: conserva mejor sus defensas, se mantiene segura, y además te simplifica un poco la vida.

Acá tenés una guía clara, actualizada y fácil de aplicar en tu casa (para bebés sanos, nacidos a término; en prematuros o internación las indicaciones pueden ser más estrictas).

Tiempos de conservación recomendados

A temperatura ambiente (hasta 25 °C aprox.)

  • Hasta 4 horas (lo ideal es usarla o refrigerarla dentro de ese margen).

Si el ambiente está más caluroso, mejor refrigerar cuanto antes. Algunas guías contemplan que, en condiciones muy higiénicas, podría llegar a 6–8 horas, pero para la mayoría de las familias, el mensaje simple y seguro es: 4 horas.

Heladera (≤ 4 °C)

  • Hasta 4 días.
    (Si sabés que no la vas a usar dentro de ese plazo, conviene freezar antes).

Freezer (con puerta propia, -18 °C aprox.)

  • 6 meses: “lo mejor” (mejor calidad)

  • Hasta 12 meses: aceptable (sigue siendo segura, pero puede perder más calidad).

En bolsita conservadora con hielo/refrigerantes (viajes o traslados)

  • Hasta 24 horas.

Dónde guardarla en la heladera (este detalle importa)

  • Guardala en el fondo, en la parte más fría y estable (no en la puerta, donde hay más cambios de temperatura).

  • Si podés, evitá ubicarla pegada a la pared del fondo si tu heladera “congela” cosas: que esté fría, sí, pero no cristalizada.

Recipientes y porcionado (para no desperdiciar)

  • Usá frascos de vidrio o recipientes plásticos aptos para alimentos (idealmente pensados para leche materna) o bolsas específicas para freezer.

  • Porciones chicas (60–120 ml aprox., o lo que tu bebé suele tomar) para descongelar solo lo necesario.

  • Al freezar, dejá espacio arriba: la leche se expande.

  • Rotulá con fecha (y si va a guardería, también nombre).

  • Regla simple: “primero entra, primero sale” (usar siempre la más antigua primero).

Cómo descongelar y calentar, sin arruinar la leche

La mejor forma (la más amable con la leche):

  • Pasarla del freezer a la heladera y dejar que se descongele lento (por ejemplo, de noche para usar al día siguiente).

Si la necesitás “ya”:

  • Poner el recipiente en agua tibia (baño maría suave) o bajo chorro de agua tibia.

Lo que NO recomendamos:

  • Microondas: calienta de forma desigual (riesgo de “puntos calientes”) y además puede afectar componentes valiosos.

  • Hervirla o calentarla a fuego directo.

Otra cosa: Cuando se descongela, puede separarse (una parte más “cremosa” arriba). Es normal: mezclala con movimientos suaves, tipo “remolino” (no hace falta agitar fuerte).

Una vez descongelada: ¿cuánto dura?

  • Descongelada en heladera: usar dentro de 24 horas.

  • Ya calentada o a temperatura ambiente para ofrecer: idealmente usar en 1–2 horas.

  • No volver a freezar leche que ya se descongeló completamente.

Sobre “sobras” de la mema: si el bebé ya tomó de esa mamadera, por seguridad se suele recomendar descartar lo que queda (por contaminación con saliva).

Higiene básica (sin obsesión, pero con sentido)

  • Lavado de manos antes de extraer o manipular leche.

  • Recipientes limpios y secos; y si usás extractor, seguir la rutina de limpieza recomendada por el fabricante.

Señales que suelen preocupar… y no siempre son un problema

  • Olor/jabonosidad: algunas personas tienen leche con más lipasa y al guardar puede oler distinto. Si el bebé la toma bien, suele ser perfectamente utilizable. (Si la rechaza, se pueden evaluar estrategias, pero primero vemos qué pasa en tu caso.)

Conservar leche materna no es solo técnica: es una forma de cuidar ese tiempo, ese cuerpo y ese vínculo que hicieron posible esa leche. No es hacerlo “perfecto”, pero si lo suficientemente seguro y posible para cada familia, en el contexto real en el que vive.

Si algo de todo esto te genera dudas, incomodidad o te parece difícil de llevar a la práctica, es válido. Cada experiencia de lactancia es única, y no todas las casas, trabajos o rutinas permiten lo mismo. A veces, un pequeño ajuste alcanza para que todo sea más llevadero.

Si necesitás acompañamiento personalizado —para organizar extracciones, armar un banco de leche en casa o encontrar estrategias que se adapten a tu día a día— estoy para acompañarte.

Un abrazo

Karina