Las fiestas amplifican lo que ya veníamos sosteniendo
Como sobrevivir al huracan de azucar y sociales siendo madres
Psic. Karina Negrin
12/8/20253 min read
Las fiestas tienen esa forma particular de iluminar lo que veníamos cargando… para bien y para mal.
A veces nos cuentan que “la Navidad es para disfrutar”, que “hay que estar agradecidas”, que “es un momento para estar bien en familia”. Y sí, puede ser. Pero también es un tiempo donde se mezclan cansancio acumulado, expectativas que no siempre se cumplen, vínculos complejos y niñ@s que atraviesan estos días con un nivel de intensidad sensorial mayor que el de cualquier semana del año.
Quiero hablar de eso, sin recetas mágicas. Solo con una mirada clínica y humana, que ayuda a transitar este tiempo sin tanta exigencia y tal vez permitiendonos el disfrute.
Un escenario sensorialmente intenso para l@s niñ@s
Si tenés hij@s, sabés de lo que hablo. En diciembre los horarios se alteran, las rutinas cambian, los estímulos se multiplican: luces, ruido, gente, espacios desconocidos, conversaciones, conversaciones. Es un torbellino sensorial para tos@s.
No es capricho cuando pidan mas brazos, cuando se escondan, cuando se enojen “de la nada”, cuando quieran irse o cuando parezca que retrocedieron en autonomía. Es su sistema nervioso pidiendo referencias, un poco de previsibilidad, un lugar donde volver a sentirse segur@s.
En este contexto, ofrecerles y ofrecernos pausas, rincones tranquilos, un rato de aire, es importante. Hace falta acompañarlos desde la co-regulación: respirar vos, volver a su altura, conectar y escuchar.
Para las familias: expectativa social vs. necesidades reales
Vos también llegás a fin de año con lo tuyo: trabajo, cansancio, responsabilidades, cosas que quedaron pendientes, procesos personales que quizás siguen abiertos. Capaz este año fue difícil, o muy intenso, o estás sosteniendo más de lo que se ve.
Pero la voz cantante dice que “es época de unión”, “hay que festejar” etc. Y ahí aparece la tensión entre lo esperado y lo posible.
Tal vez estás atravesando un duelo, una distancia familiar, un conflicto, una etapa desafiante de la crianza, o simplemente estás cansada. Está bien. No hay nada que “arreglar”. Solo escucharte y no exigirte más de lo que puedas y desees sostener.
Y también está bien si llegás tarde porque tu bebé se durmió encima tuyo y no quisiste moverlo. Está bien si llegás con él en patas y tu tía se escandaliza. Está bien la forma que elegiste para criar, aunque otrxs no la compartan. Y está bien si necesitás irte a dormir antes, aunque la reunion este a pleno. No tenés que demostrar nada: tu manera de cuidar es válida, suficiente y tuya.
Dar permiso: no todas las personas disfrutan esta época
Esto es algo que quiero enfatizar: no estás obligada a disfrutar las fiestas. No todas las familias la pasan bien, no tod@s l@s niñ@s lo viven como algo mágico, no todas las mujeres encuentran alegría, sosten y apoyo en la forma en que se organizan estas fechas.
Podés darte permiso para hacer pausa, para no cargar con expectativas ajenas, para correrte de los mandatos, para permitirte sentir lo que sea que esté presente.
Mirada clínica: pequeñas islas de seguridad
Desde el trabajo terapéutico y el acompañamiento a familias, este es un tiempo en el que trabajamos con l@s pacientes en buscar islas de seguridad, no resultados perfectos.
Momentos donde vos y tu hij@ puedan volver a lo conocido:
un ratito de juego tranquilo,
una mini siesta,
salir a tomar aire,
respirar junt@s,
bajar las expectativas,
soltar lo que no es esencial,
buscar apoyo en alguien del entorno,
anticipar lo que puedan,
proteger los límites que cuidan.
No es evitar todo lo difícil, sino de generar momentos de descanso emocional en el medio del movimiento.
No es hacer “las fiestas perfectas”, es sostener lo posible
Priorizar cuidar lo que se pueda cuidar, acompañar lo que aparezca y permitirte estar de una manera amable con vos misma.
No necesitamos agregar presión a un tiempo que ya viene cargado. Necesitamos habilitar espacios, bajar el ruido, acompañarnos con honestidad.
Si algo de esto te resonó, si sentís que te gustaría un espacio para trabajar cómo te atraviesa esta etapa y cómo acompañarte mejor a vos y a tu familia, sabés que en mi consultorio hay lugar para eso.
Estoy acá para acompañarte.
Karina


